La inversión en el país acumula dos años consecutivos con caídas anuales

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  • En el contexto de una crisis económica ocasionada por la pandemia del Covid-19, en todo el 2020, la inversión total retrocedió (-)18.3%; es la caída más pronunciada para la inversión desde 1995, cuando el indicador se redujo en (-)35.9%.
  • Es la segunda caída anual para la inversión, después de haber caído (-)4.6% en 2019. La inversión muestra debilidad desde 2018, antes de la llegada de la crisis por Covid-19 a México.
  • Los datos más recientes publicados por el INEGI mostraron que en el último trimestre de 2020 la inversión total en el país cayó (-)13% en la comparación anual, pero avanzó 2.9% respecto al tercer trimestre de 2020.
  • Durante 2020, la inversión total representó el 18.8% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional; es la menor proporción desde 1996, cuando pesó 18.4% del PIB. La inversión como proporción del PIB no se encontraba por debajo del 20% desde el 2004.
  • La inversión privada se contrajo (-)19.9% en 2020 respecto a 2019, mientras que la caída de la inversión pública fue de (-)7.7%. En el año, la inversión privada aportó 86% del total de la inversión en México, mientras que la pública representó apenas 14%.
  • Como proporción del PIB nacional, la inversión proveniente del sector público representó apenas el 2.6% y la correspondiente a los inversionistas privados el 16.1% en todo 2020.
  • La inversión representa un motor fundamental para la economía, ya que permite que las empresas y la actividad económica crezcan, se vuelvan más productivas y generen más empleos para la población.
Lo qué vas a encontrar en este texto
 
  • ¿Cómo cerro el año la inversión en el país?
  • ¿Cómo se relaciona la inversión con el crecimiento económico?
  • ¿Cómo vamos en inversión?
  • ¿Qué está detrás de la inversion en México?
  • ¿La caída de la inversión en México responde únicamente a la crisis por COVID-19?
  • ¿Cuál es el impacto de la inversión sobre la vida de los mexicanos?
  • Opiniones de algunos de nuestros expertos
¿Cómo cerro el último año la inversión en el país?
En el último trimestre de 2020, la inversión total en México registró una caída de (-)13% respecto al mismo periodo de 2019; con este desempeño, acumuló 9 trimestres consecutivos con contracciones en la comparación anual. Aunque la tasa de crecimiento anual fue negativa, fue menos pronunciada que las observadas en el segundo y tercer trimestre del año, de (-)33.7% y (-)17.7%, respectivamente.
 
En conjunto, la tasa de crecimiento de la inversión durante 2020 respecto a 2019 fue de (-)18.3%, y registró una disminución segundo año consecutivo, después de que en 2019 la inversión cayera (-)4.6%. Además de ser el segundo retroceso consecutivo en la inversión, la caída en 2020 también fue la más pronunciada para un año desde 1995, cuando el indicador se redujo (-)35.9% de año a año durante la crisis del Tequila.
En el último trimestre de 2020, la inversión total en México registró una caída de (-)13% respecto al mismo periodo de 2019; con este desempeño, acumuló 9 trimestres consecutivos con contracciones en la comparación anual. Aunque la tasa de crecimiento anual fue negativa, fue menos pronunciada que las observadas en el segundo y tercer trimestre del año, de (-)33.7% y (-)17.7%, respectivamente.
 
En conjunto, la tasa de crecimiento de la inversión durante 2020 respecto a 2019 fue de (-)18.3%, y registró una disminución segundo año consecutivo, después de que en 2019 la inversión cayera (-)4.6%. Además de ser el segundo retroceso consecutivo en la inversión, la caída en 2020 también fue la más pronunciada para un año desde 1995, cuando el indicador se redujo (-)35.9% de año a año durante la crisis del Tequila.

Inversión

Durante los cuatro trimestres del 2020, la inversión nacional mostró un comportamiento volátil en el contexto de la crisis económica global: inició el año con una disminución trimestral de (-)1.5% en el 1T2020 respecto al 4T2019, desempeño que se dio después de que, en 2019, se registraran contracciones trimestrales en los últimos 3 periodos. La tendencia se profundizó agudamente en el segundo trimestre de 2020, cuando el efecto de la llegada de la crisis por Covid-19 a México impulsó la caída trimestral de la inversión hasta llegar a (-)29.6%, la segunda más fuerte en la historia (sólo por debajo del (-)30.6% observado en el primer trimestre de 1995). Posteriormente, la inversión mostró una recuperación parcial en los últimos dos trimestres del año, con incrementos de 21.9% en 3T2020 y 2.9% en el 4T2020; sin embargo, esta recuperación se desaceleró rápidamente y fue insuficiente para contrarrestar no sólo la caída pronunciada observada en el 2T2020 sino los retrocesos que se habían registrado desde el año previo.
¿Cómo se relaciona la inversión con el crecimiento económico?
 
La inversión el motor de la economía: la única manera en que el país puede crecer de forma sostenida es con tasas de crecimiento de la inversión positivas y sostenibles. Es por esto que el estancamiento de esta variable, o peor aún, una tendencia a la baja, son situaciones problemáticas para la economía en su conjunto.
El Producto Interno Bruto de un país puede medirse sumando los distintos componentes de la demanda agregada, la cual es igual a la oferta agregada de bienes y servicios. La demanda agregada se compone del consumo privado 𝐶, gasto gubernamental 𝐺 (consumo de gobierno), la inversión 𝐼 (pública y privada), y el saldo neto de la balanza comercial 𝑋 − 𝑀 (exportaciones menos importaciones).
 

𝐷𝑒𝑚𝑎𝑛𝑑𝑎 𝐴𝑔𝑟𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 = 𝐶 + 𝑰 + 𝐺 + (𝑋 − 𝑀)

 
En términos simples, lo que está disponible para ser consumido (la producción total del PIB más todos los bienes importados al país 𝑀) debe ser igual a lo que demandan las personas, las empresas y el gobierno en el país. Lo que se demanda en el país está compuesto por el consumo privado y de gobierno, y los bienes y servicios que necesitan para llevar a cabo la inversión necesaria, así como lo que se requiere para producir todo lo que se exporta. En este sentido, un incremento en la inversión del país se refleja directamente en el crecimiento del PIB, por la forma en la que se define. La relación puede observarse en la ecuación tradicional del PIB:
 

𝑃𝐼𝐵 = 𝐶 + 𝑰 + 𝐺 + (𝑋 − 𝑀)

Más allá del efecto directo contable que la inversión tiene sobre el PIB, esta variable es relevante para la economía por las dinámicas de comportamiento que genera cuando se observan tasas positivas de crecimiento. Es decir, no sólo es importante que haya inversión en un periodo -aunque esto conlleva a un incremento en el PIB en ese momento-, sino que se requiere que ésta continúe creciendo y sea productiva para que haya retornos positivos a lo largo del tiempo para la economía y la sociedad.
 
Cuando un privado invierte en capital fijo de forma productiva, las empresas existentes pueden crecer o se pueden generar más empresas, las cuales pueden ofrecer más empleos en la economía. Por otra parte, la inversión también se puede destinar a Investigación y Desarrollo para mejorar la calidad de los productos o descubrir nuevas técnicas o innovaciones, lo cual a su vez genera empresas más eficientes y rentables e incrementa la capacidad de producción de la economía.
 
Por el lado del sector público, si el gobierno invierte en proyectos de infraestructura y obra pública con rentabilidad social positiva, genera mejores condiciones para que las personas puedan ser más productivas, y puede reducir costos de transporte, producción y logística para la población y los negocios del país. Ambas rutas, en el mediano y largo plazo, incrementan los recursos disponibles en la economía, y generan más posibilidades de consumo y una mayor comodidad para las personas.
 
En resumen, la inversión permite alcanzar mayores niveles de producción y generar oportunidades laborales, tanto por su efecto inmediato sobre el PIB, como por las dinámicas que genera en la economía en el mediano y largo plazo. Sin embargo, para que estas dinámicas se den y tengan efectos positivos para la población, es necesario que los recursos se canalicen a proyectos rentables y productivos, y en el caso de la inversión pública, con rentabilidad social alta. Solamente así se puede propiciar un entorno con crecimiento sostenido en la inversión, y a su vez, del crecimiento económico y el bienestar social.

¿Cómo vamos con la inversión?

Para dar seguimiento a la variable, el Semáforo Económico de Inversión presentado por México, ¿cómo vamos? considera la inversión total como porcentaje del PIB, y no los montos totales del indicador. Esta forma de presentar la información permite dar seguimiento de la tendencia de la inversión controlando por los movimientos en el PIB -metodología útil en momentos como el de la crisis actual. La meta establecida por la organización es de una inversión equivalente a 24% o más del PIB; en los más de 25 años de la serie histórica de inversión en México (proporcionada por el INEGI), la meta no se ha cumplido en ningún año completo. Dado que al cierre de 2020 la inversión fue equivalente a 18.8% del PIB, el semáforo económico de inversión se encuentra en amarillo.

¿Qué esta detrás de la inversión en México?

En México, la formación bruta de capital fijo se compone principalmente de la inversión privada: en 2020 el 86% de la inversión total provino del sector privado, y el 14% restante del gobierno. Esta proporción se ha mantenido relativamente constante en los últimos 28 años, siempre predominando el capital que proviene de los inversionistas privados en el país; en promedio, la inversión privada ha representado el 82% del total y la pública el 18%. En 2009, en el contexto de una crisis económica y financiera con efectos globales, la cual afectó fuertemente al capital privado, la distribución fue de 73% en inversión privada y 27% en pública, el mayor peso de la inversión pública en la serie. En contraste, la inversión pública aportó sólo el 10% del total durante 1998, mientras que la privada aportó el 90% (su mayor proporción en el registro).
 
Estos datos reflejan que, aún en tiempos de crisis, la inversión privada ha sido el motor principal de la formación de capital en México, y por tanto uno de los principales detonadores del crecimiento económico en los últimos años. Como porcentaje del PIB, la inversión privada representó el 16.1% del PIB durante 2020, mientras que la aportación de la inversión pública fue de 2.6% del PIB nacional. En conjunto, la inversión total en México representó el 18.8% del Producto Interno Bruto durante el año pasado, la menor representación para un año completo en más de 20 años, desde 1996. De 2019 a 2020, el nivel de inversión privada como proporción del PIB disminuyó en (-)1.9 puntos porcentuales, mientras que el de la inversión pública se mantuvo prácticamente sin cambios. Lo anterior refleja una mayor afectación de un año a otro sobre el capital privado.

¿La caída de la inversión en México responde únicamente a la crisis por COVID-19?

La crisis ocasionada por la pandemia de Covid-19 en México y en mundo inevitablemente tuvo efectos sobre la inversión en el país, y llevó a que se registraran las tasas de crecimiento más bajas en el indicador desde 1995. Sin embargo, el desempeño de la inversión en el país mostraba debilidad desde 2018: en el segundo trimestre de 2018, la inversión comenzó a registrar tasas trimestrales de crecimiento negativo, tendencia que se mantuvo prácticamente sin interrupciones hasta el segundo trimestre de 2020 (a excepción del primer trimestre de 2019, cuando mostró un crecimiento de 3.1%). En consecuencia, las tasas de crecimiento anuales de la inversión han sido negativas desde el cuarto trimestre de 2018 y han sido, además, cada vez más pronunciadas.

Dado el peso de la inversión privada sobre el total nacional, es su desempeño el que tiende a tener un mayor impacto sobre el crecimiento de la inversión en el país: en 2020, mientras que la inversión privada se contrajo (-)19.9% anual, la pública mostró una caída de (-)7.7%, y la inversión total se contrajo (-)18.3%. Sin embargo, previo a la crisis había sido el componente público de la inversión el que mayor disminución había mostrado; en 2019, por ejemplo, mientras que la inversión privada se contrajo (-)3.4%, la pública cayó (- )12%. En el contexto de la crisis por Covid-19, sin embargo, la caída de la inversión pública no fue tan pronunciada como la de la privada, y su contracción más fuerte fue en el segundo trimestre del año, de (- )4.0% trimestral; en contraste, la inversión privada cayó (-)33% en el mismo periodo. Aunque ambos componentes de la inversión mostraron recuperaciones después del impacto inicial de la pandemia, ambas cerraron el 4T2020 con tasas anuales negativas: la pública en (-)2.1% y la privada en (-)14.9%.

Además de las tendencias negativas en ambos tipos de inversión, persisten otros retos que atender para impulsar la formación de capital en el país. Por el lado de la inversión pública, a pesar de que sus retrocesos no han sido tan fuertes como los de la inversión privada, en periodos recientes se ha observado inversión pública significativa en proyectos que carecen de los estudios necesarios para garantizar su eficiencia, su rentabilidad o su productividad. La inversión pública tiene como fin proporcionar nueva infraestructura y servicios públicos útiles para la población, que generen un beneficio o permitan que la actividad económica en el país se realice de manera adecuada. Además de proyectos de infraestructura como carreteras, puentes y hospitales públicos, también se incluye en la inversión pública a proyectos como plantas o edificios pertenecientes al gobierno o a las empresas del sector público. A lo largo de los últimos años, se ha puesto en duda la rentabilidad y los posibles beneficios que proyectos como el Nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, la Refinería Dos Bocas o el Tren Maya puedan traer a la población mexicana.
 
Sin embargo, no sólo existen retos para la inversión pública, sino que la inversión privada también enfrenta desafíos. Dentro del componente privado del indicador, se incluyen proyectos grandes como plantas manufactureras o proyectos de construcción de grandes magnitudes, pero también se contemplan inversiones pequeñas llevadas a cabo por pequeños y medianos empresarios, como la compra de maquinaria y equipo para negocios, la construcción de sucursales adicionales y más. Desde 2018, la confianza de los inversionistas nacionales e internacionales para inyectar recursos en México ha ido a la baja, mermada por acciones gubernamentales que han puesto en duda la confiabilidad y la certeza jurídica de los contratos entre entes públicos y privados en México.
 
Además de un discurso agravante por parte del gobierno federal respecto al sector privado en general, algunas decisiones específicas como la cancelación del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la cancelación de una planta cervecera en Mexicali, Baja California (ambas a raíz de consultas populares de dudosa legitimidad), así como acciones más recientes como la iniciativa de reforma del sistema eléctrico nacional (que busca priorizar la compra de energía generada por la CFE en detrimento de competidores privados), han ocasionado que los inversionistas vean a México como un destino cada vez menos atractivo para la inversión. Ante un panorama de mayor riesgo para la inversión en el país (tanto por la crisis como por los efectos de las acciones mencionadas sobre la confianza), y ante la falta de mayores rendimientos para compensar esos riesgos, la inversión privada ha mostrado una tendencia a la baja desde 2018.

¿Cuál es el impacto de la inversión sobre la vida de los mexicanos?

En la práctica, la inversión afecta a la economía y a los negocios a través de dos caminos: mediante la compra de nueva maquinaria y equipo -que los negocios de diferentes tamaños utilizan para mejorar la productividad de sus trabajadores, aumentar sus capacidades de producción e incrementar sus actividades- o a través de la construcción de nuevas plantas, edificios, oficinas y viviendas para la población. A través de estas inversiones, los negocios crecen y las oportunidades de empleo aumentan, lo cual, a su vez, genera mayores recursos para los trabajadores y trabajadoras del país y sus familias. Además, permite detonar un mayor crecimiento económico, y facilita también una mayor recaudación de recursos por parte del gobierno (recursos que se pueden destinar productivamente a mejorar la infraestructura en diferentes zonas del país y atender problemas apremiantes como la pobreza laboral).

Opiniones de nuestros expertos

Jorge Alonso: La producción en cualquier economía, cuyo valor se refleja en el PIB, requiere de insumos y los economistas solemos dividirlos en dos grandes grupos: capital físico (e.g. máquinas) y capital humano (personas). El capital físico que un país puede usar en cualquier momento depende de cuánto haya invertido en el pasado y lo rápido que ese capital se desgaste a medida que se utiliza. Cualquier caída en la inversión se traduce inevitablemente en menos capital y, por lo tanto, un PIB menor. Cuando éste cae, los salarios y el empleo suelen hacerlo también y los salarios derivados de un empleo son el sustento de la gran mayoría de los hogares mexicanos. Por eso la inversión, con independencia de su nacionalidad, es crucial para la prosperidad presente y futura de México
Jorge Suárez Vélez: Un país puede proveer empleos y bienestar si hay inversión: pública o privada, nacional o extranjera. Si una empresa invierte en tecnología o aumenta su acervo de capital, comprando maquinaria, aumenta la productividad de sus trabajadores y puede remunerarlos mejor. Invertir genera riqueza que puede reinvertirse. Un gobierno que invierte en infraestructura aumenta la productividad de todos y les eleva la calidad de vida al darles acceso a carreteras, comunicaciones, transporte, agua, luz.
Carlos Brown: Jaime Ros decía que la economía mexicana es como un avión, y las distintas políticas económicas son los motores que lo mantienen a flote. La inversión pública no sólo permite que el avión se mantenga en el aire por más tiempo, sino que ayuda a la provisión de bienes y servicios públicos para la población, que son condición necesaria para salir de la pobreza y reducir brechas de desigualdad. Para que esto ocurra, no basta que pensemos solo en su alcance, sino también en su calidad.
Mantener y fomentar los niveles de inversión en el país resulta el principal motor de crecimiento económico, y en el contexto de una recuperación económica y la necesidad de empleos y negocios en el país, resulta fundamental garantizar la certidumbre para ésta en la economía, y asegurar que los proyectos que se lleven a cabo (tanto públicos como privados) sean de carácter productivo y detonen beneficios para la economía y la población del país.
Para más información revisión nuestro #SemáforoEconómico de inversión y consulta más datos económicos importantes en www.mexicocomovamos.com

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